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martes, 10 de diciembre de 2019

Mitos y verdades sobre la Inquisición medieval



¿Fue la Inquisición medieval tan cruel como nos ha llegado hasta nuestros días? Para empezar, debemos saber que existieron dos modelos inquisitoriales diferentes y no relacionados entre sí. El primero en el tiempo fue la Inquisición medieval, que se consolidó a principios del siglo XII y el segundo, y totalmente diferente, la Inquisición española, creada en el siglo XV. Hay diferencias entre ellos. Mientras que la Inquisición medieval era un organismo que gestionaba directamente la Iglesia y que contaba con el apoyo de los reyes y príncipes seculares; la Inquisición española era un organismo gestionado por los Reyes Católicos, que trabajaban conjuntamente con la Iglesia, o mejor dicho, la Iglesia ayudó a gestionar y a llevar a cabo los propósitos que habían diseñado los Reyes Católicos. La Inquisición española pretendía la unificación religiosa de los reinos de España en el cristianismo, y su máxima era la erradicación del judaísmo y del Islam en la Península. La Inquisición medieval no entraba en estas religiones, pues no era su campo de trabajo, sino que se centraba en las variantes o "desviaciones" del cristianismo, es decir, perseguía, juzgaba y condenaba a cátaros, valdenses, hugonotes, y diferentes sectas más minoritarias y por lo tanto, más localizadas y más minoritarias en número de adeptos. El objetivo fundamental de la Inquisición medieval era erradicar la herejía. La herejía eran esas desviaciones dentro del credo del Cristianismo que se establecía como válido, como "el auténtico".
No podemos negar que la Inquisición medieval también uso la tortura y la quema de brujas o hechiceras, pero en mucho menor medida de lo que creemos. Fueron los protestantes en los siglos XVII y XVIII los que llevaron a cabo las grandes quemas de brujas de la Historia, mientras que en la Inquisición medieval se dedicó más a los castigos como expropiación de bienes, prisión permanente, o castigos como peregrinaciones con marcas visibles en la ropa que provocaba un rechazo de la sociedad hacia esa persona, ya que era visible que era una persona contaminada. Sólo se pasaba a la "relajación al brazo secular" (ésta era la fórmula que se dictaminaba en los procesos inquisitoriales para que una persona sospechosa de herejía fuera condenada a morir en la hoguera), si era un claro reincidente de herejía, es decir, que tras haber sido juzgado y perdonado, o tras haber cumplido con el castigo asignado, se le volvía a enjuiciar por el mismo delito del que se le había acusado con anterioridad. Esto no significa que no se condenase a nadie a la hoguera, pero era muy poco habitual, según hemos comprobado en los manuales de los inquisidores y en los registros de la Inquisición medieval que han perdurado hasta nuestros días.
La Inquisición española tuvo mucha más repercusión que haya llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, casi el total de la población a la que le preguntes por la Inquisición, relacionarán el término con "española", y es que la organización, con la figura de Torquemada al frente de ésta, llegó casi a eclipsar por completo, la existencia de una Inquisición anterior, quizás porque los métodos de la Inquisición española fueron más cruentos y numerosos (para la zona en la que tenían influencia, ya que la Inquisición medieval tuvo influencia en toda Centroeuropa -especialmente en Francia). La Inquisición medieval contaba con la ayuda de los señores feudales y allí donde el feudalismo tenía mucho poder, allí tenía poder la Inquisición medieval. En España, la Inquisición medieval estuvo algo presente en el Reino de Aragón, pero no fue de los lugares con más influencia inquisitorial, siendo estos Francia y Alemania.
Como conclusión, debemos cuestionarnos todo lo que nos llega, en especial, lo que damos por seguro por tradición en el tiempo. Debemos informarnos y contrastar lo que creemos cierto, con lo verdaderamente cierto. Es cierto, que siempre tendrá más repercusión en la sociedad los detalles escabrosos y morbosos de las historias, por lo que son esos detalles lo que perduran durante generaciones. Es por eso, que la palabra Inquisición siempre estará relacionada con "brujas", "miles de muertos" y "quema en la hoguera". Pero es nuestro deber, tumbar falsos mitos, o al menos, dar la información más correcta y concreta posible.

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lunes, 9 de diciembre de 2019


¿Estaba loca Juana I de Castilla?


Casi todos, conocemos a Juana I de Castilla como "Juana, la Loca", pero ¿estaba realmente loca?

La imagen que se proyectó de esta reina "sin poder" desde prácticamente, su casamiento con Felipe "el Hermoso", por sus enormes ataques de celos, después por su padre Fernando II de Aragón (o "el Católico"), y su hijo Carlos I de España, para que no accediese al poder,y que fue promovida además en el Romanticismo, así como en el cine, en la literatura, o en otras manifestaciones artísticas. Antes de debatir sobre si estaba cuerda o no, debemos conocer algunos aspectos de su biografía:


Johanna I van Castilië
Juana I de Castilla, del Maestro de Affligem (circa. 1500), Museo Nacional de Escultura (Valladolid), Public Domain [09/12/2019 21:17]

Juana I de Castilla, nació en Toledo a finales de 1479, y murió en Tordesilla en abril de 1555. Nunca mostró signos de interesarse lo más mínimo por la religión, algo que su madre, Isabel I de Castilla o "la Católica" mantenía en el más estricto de los secretos. En 1496, con 17 años contrajo matrimonio con su primo tercero Felipe "el Hermoso" con quien tuvo 6 hijos. Al morir los hermanos de Juana, Juan e Isabel, y su sobrino, Miguel de la Paz, pasó a ser heredera de las coronas de Castilla y Aragón. En 1504, tras la muerte de su madre, fue proclamada junto a su esposo, reina de Castilla; y tras la muerte de su padre, fue soberana de las coronas de Navarra y Aragón. En teoría, era la reina de todas las coronas que conformaban la España del momento, pero no fue así, ya que desde 1506, su poder fue nominal, siendo el auténtico rey, su padre, o su hijo, Carlos I.
En 1520, el levantamiento comunero la sacó de su encierro para que encabezase la revuelta, a lo que ella se negó, y cuando Carlos I venció la revuelta, volvió a encerrarla en Tordesillas donde permaneció 46 confinada y maltratada por su carceleros. Su hijo, incluso dictaminó que debía tomar los votos aunque tuvieran que utilizar la tortura para convencerla.

Entonces... ¿Estaba realmente loca?

Mucho se ha escrito y especulado sobre el asunto. Muchos escritores han defendido la teoría de que sí padecía alguna enfermedad mental como esquizofrenia, depresión, un trastorno esquizoafectivo, posiblemente heredado por parte materna. Y alguno de los comportamientos de la reina ayudan a defender la teoría. El más conocido es cuando después de fallecer su marido Felipe "el Hermoso" y estando enterrado ya en Burgos, cumpliendo Juana con los deseos de su difunto marido, lo desentierra para enterrarlo en Granada y enviar su corazón a Flandes. Fernando II se negaba a que su yerno fuese enterrado en Granada antes que él, por lo que el cortejo fúnebre estuvo viajando (siempre de noche), por Castilla, al rededor de unos 8 meses, hasta que el séquito de eclesiásticos que los acompañaba fueron retirándose para ocuparse de asuntos más urgentes.
Todas estas teorías han perdurado en el imaginario colectivo hasta nuestros días, siendo la teoría más defendida en el siglo XX. Actualmente, se está tratando de "destruir" esa imagen que no tenemos la certeza que fuese cierta. Si sabemos, que tanto a su padre, Fernando II como a su hijo, Carlos I, les convenía recluir a su madre diciendo que no estaba cuerda para gobernar, ya que de lo contrario, ella debería haber reinado en Castilla por derecho mientras viviese.
Pese a todo, y mientras duró su vida, en los documentos oficiales apareció siempre su nombre como Reina de Castilla, aunque sólo fuese de forma nominal.

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